Más de la mitad de la población mundial ya vive en ciudades, una proporción que se espera alcance el 66% para 2050, según un libro blanco publicado por Bernard Têtu, fundador y presidente de Dimonoff. Ante la creciente presión que la urbanización y el cambio climático ejercen sobre la infraestructura municipal, cada vez más ciudades adoptan tecnologías inteligentes, comenzando habitualmente por el alumbrado público.
El documento busca desmitificar un mercado fragmentado identificando cinco categorías de proveedores: fabricantes de hardware, proveedores de controles y sensores, desarrolladores de software e integradores, proveedores de conectividad de red, y proveedores de sistemas verticales todo en uno que combinan varias de estas funciones.
El libro blanco organiza después los criterios de selección en tres grupos. Las funciones básicas incluyen capacidades comunes a la mayoría de los sistemas, como el control remoto, la supervisión de energía y del rendimiento de las luminarias, la iluminación adaptativa y la activación de sensores adicionales. La interoperabilidad y la apertura se describen como la clave de cualquier sistema de ciudad inteligente, ya que evitan que un único proveedor limite a la ciudad a su propio ecosistema de hardware, red o software. La preparación para el futuro completa los criterios, reflejando la magnitud y permanencia de las inversiones en infraestructura.
El documento concluye con una tabla comparativa que sirve como lista de verificación para evaluar proveedores y preparar solicitudes de propuestas.