En esta entrevista, Bernard Têtu, fundador y CEO de Dimonoff, reflexiona sobre el estado del desarrollo de las ciudades inteligentes. Sostiene que la tecnología necesaria ya existe, incluidos sensores, electrónica de control y redes de telecomunicaciones, y que una ciudad verdaderamente inteligente estaría “mucho mejor equipada para recopilar información en tiempo real y crear procesos de toma de decisiones mucho más flexibles, con el fin de eliminar rápidamente los cuellos de botella del sistema”.
Al ser consultado sobre las tendencias actuales, Têtu señala el creciente monitoreo en tiempo real de los activos municipales y el uso cada vez mayor de cámaras de seguridad para dar seguimiento a la actividad ciudadana, aunque reconoce que esta tendencia genera preocupaciones de privacidad en algunas comunidades. Identifica dos obstáculos principales que frenan una adopción más amplia: funcionarios municipales que ven la nueva tecnología como una amenaza laboral en lugar de una herramienta de eficiencia, y empresas de telecomunicaciones que siguen prefiriendo las redes celulares frente a una tecnología de malla inalámbrica más resiliente.
De cara a los próximos diez años, Têtu espera que las ciudades den mayor prioridad al control del consumo, la mejora del transporte, una mayor densificación y una mejor coordinación entre los servicios públicos. Predice que “los dispositivos inteligentes en el borde de la red nos permitirán recopilar información de manera mucho más oportuna” para monitorear factores como el ruido, el estado de las vías y la calidad ambiental, ayudando a los municipios a responder más rápido a las necesidades de sus habitantes.