Bernard Têtu, fundador y presidente de Dimonoff, sostiene que la apertura es un criterio crítico al seleccionar un sistema de ciudad inteligente. En cuanto al hardware, los sistemas deben admitir sensores y controles de terceros e integrar equipos ya instalados, ya que muchas ciudades no pueden reemplazar todas sus luminarias antiguas de una sola vez.
Respecto a la conectividad de red, el artículo recomienda combinar varias tecnologías según el caso: redes celulares, malla inalámbrica, LoRaWAN y redes de línea eléctrica, en lugar de depender de una sola opción. También advierte que algunas tecnologías enfrentan límites de escalabilidad y costos crecientes al ampliar significativamente la red, por lo que conviene evaluar qué implica conectar decenas de miles de luminarias adicionales.
En el plano del software, la apertura implica gestionar dispositivos de múltiples proveedores y ofrecer modelos de alojamiento más allá del SaaS en la nube, además de contar con API bien documentadas que permitan intercambiar datos con otras plataformas, como sistemas ERP o GIS. El ejemplo de Montreal, donde señales de estacionamiento digitales comparten la misma red de malla inalámbrica y se editan de forma remota mediante API, ilustra esta interoperabilidad.
Ningún sistema es perfectamente abierto, concluye Têtu, pero algunas soluciones ofrecen mayor flexibilidad que otras. Por ello, recomienda que cada organización determine qué aspectos de la apertura son más importantes para sus necesidades antes de elegir un proveedor.