El presidente fundador Bernard Têtu sugiere que elegir un sistema de ciudad inteligente no tiene que ser complicado si los municipios y las empresas de servicios públicos empiezan por identificar con claridad sus objetivos y las necesidades de sus ciudadanos o clientes, considerando tanto las prioridades inmediatas como los planes a largo plazo.
El artículo destaca que el alumbrado público inteligente es una base ideal para la infraestructura IoT urbana, ya que las luminarias conectadas pueden respaldar aplicaciones adicionales como mejorar la seguridad pública, detectar indicadores de calidad ambiental y monitorear el tráfico y el estacionamiento. Têtu propone tres criterios principales: las funciones clave, que incluyen control remoto de luminarias, gestión energética, monitoreo de desempeño, iluminación adaptativa y módulos de mantenimiento; la interoperabilidad y apertura, señalando que es necesaria para capturar el 40% del valor potencial de las aplicaciones de IoT, mediante compatibilidad de hardware, conectividad de red y APIs abiertas de software.
El tercer criterio es la preparación para el futuro y la escalabilidad: el hardware debe admitir comunicación bidireccional y actualizaciones remotas, la conectividad debe seguir siendo relevante, y el software debe permitir actualizaciones sencillas para dar cabida a aplicaciones futuras. El artículo señala que pocas empresas pueden mostrar implementaciones a gran escala cuando se les solicita, por lo que recomienda evaluar las soluciones antes de invertir.