Para cerrar su serie de tres partes sobre preparación para el futuro, Bernard Têtu, fundador y presidente de Dimonoff, se centra en el software, la capa que conecta el hardware y la red y que en última instancia define hasta dónde puede crecer un sistema de ciudad inteligente. A medida que más ciudades buscan compartir una misma plataforma, ese software debe gestionar volúmenes crecientes de dispositivos conectados manteniendo un rendimiento y una seguridad adecuados. El texto señala que, con mediciones de iluminación cada quince minutos en miles de dispositivos, se requiere una arquitectura robusta, recomendando infraestructuras empresariales en la nube como Microsoft Azure para sistemas de gran escala.
Como el sector de las ciudades inteligentes evoluciona con rapidez, el software también debe estar preparado para aplicaciones que aún no existen. El artículo subraya que las API abiertas, seguras y bien documentadas permiten adaptarse a nuevos casos de uso y facilitan el intercambio de datos entre distintos sectores verticales, apoyando la colaboración entre departamentos y los objetivos de gestión de infraestructuras.
En cuanto a las actualizaciones, ya sea en la nube pública, la nube privada o instalaciones locales, el software debe poder actualizarse con facilidad, con proveedores comprometidos con la mejora continua. El artículo cierra con las medidas de seguridad clave: cifrado de datos en múltiples puntos, entre controladores, servidores y pasarelas; métodos de autenticación sofisticados; autenticación continua para acciones importantes; normas de seguridad estrictas para las API; y un almacenamiento mínimo de datos personales o propietarios.